1 oct 2016

Serpiente de color naranja

Algunos dicen que “la tierra llama”. Aunque no estoy segura si la llamada es telefónica, por escrito o telepática, considero ese pequeño dicho una verdad. Y me atrevo a decir esto porque, al menos en mi caso, cualquier pretexto es bueno para olvidarlo todo y escaparme al Distrito Federal. Cabe señalar que, aunque vivo, estudio y trabajo en la zona norte del Estado de México, el viaje hacia la capital es poco menos que una travesía: Es una aventura épica, casi casi un martirio.

Y sin embargo añoro tomar la camioneta Toreo-Satélite que, después del viaje a través de una Avenida José López Portillo congestionada por el fenómeno Mexibús, y una excursión magnífica por todo Periférico Norte, me lleva hasta los andenes de la estación del metro Cuatro Caminos. Desde que pongo un pie en ese asfalto cubierto por una capa de mugre, pero asfalto al fin, mi forma de ver las cosas cambia por completo.

Al bajar las escaleras del andén A del paradero norte, las voces chillonas de los vendedores, el olor a orines mezclado con el de la comida chatarra y el roce entre cuerpos humanos invade mis sentidos. A pesar de que se habla mucho de delincuencia en este lugar y sus alrededores, una sensación de calma empieza a apoderarse de mí. Ya estoy en la Ciudad de México, en el lugar que me vio nacer, donde tuve mi primer hogar y donde a pesar del constante caos, de la contaminación y del interminable ruido siempre encuentro alivio.

Para cuando llego al tren, todos los asientos están ocupados. El viaje no será muy largo, así que no me pesa tanto irme de pie. ¡Hay muchísima gente! No hemos salido de Cuatro Caminos y ya siento que pierdo, por lo menos, dos costillas. Afuera hace un frío de los mil diablos y aquí ya me estoy rostizando. ¿Qué este tren no piensa avanzar? ¡Ah, ya nos vamos! Me emociono tanto que empiezo a escribir una especie de oda en mi mente.

“¡Oh, Distrito Federal! ¡Yo que recorro tus entrañas subida en una serpiente naranja marca Bombardier…!” Ya no termino mi falsa poesía. Olvidé cuántas estaciones son hasta Tacuba. Ah, son dos. ¿Por qué todo se ve tan lejos? Creo que son mis anteojos, ya me falta graduación. Bueno, eso y mi estatura. Si fuera más alta no tendría tantos problemas. ¡Tacuba, Tacuba! Salir del vagón es volver a respirar.

Eso del transborde es otra aventura. No sólo hay que esquivar vendedores, también a sus compradores, y ni hablar de las señoras que cargan bultos más grandes que sus personas, del joven que no sabe que existe la ducha o de la pareja de novios (o de amantes, o lo que sea) que piensa que el espacio público exige una exhibición de caricias.

Bueno, al menos ya pasé de la línea azul a la naranja. ¿Cuántas estaciones para Auditorio? ¿Dónde carajo está ese plano? San Joaquín, Polanco, Auditorio… San Joaquín, Polanco, Auditorio. ¡Donde se me olvide! Oh, ahí viene el convoy, y si creí que para viajar hasta aquí tuve que convertirme en archivo .mp3, ahora siento que estoy a punto de transformarme en uno .rar. El reloj me dice que llevo tiempo de sobra, pero no me quiero arriesgar. De todas maneras, mucha o poca, no me gusta la gente.

Y ahora que hablamos de gente, apenas subo al vagón un tipo de tez morena, cabello largo trenzado, bigote desaliñado y un par de ojos de jícama con chile me mira de pies a cabeza. Sí, se dio cuenta de que lo estoy viendo y ni así se detiene. ¡Qué carajo! Ya no me gusta tanto el metro. Más que aventurada en las entrañas de la ciudad, me siento atrapada en el sistema digestivo de aquel reptil naranja.

¡Ay, no…! ¿Por qué nos detuvimos? ¿Dónde es esto? ¿Polanco? Sí, una estación más y llego a mi destino. ¿Pero por qué no avanza el tren? Ya siento las albóndigas de esta tarde a medio gañote. Bueno, al menos estoy protegida del viejo ese que casi me desnuda con la mirada. ¿Y cómo le voy a hacer para salir? No estoy muy lejos de la puerta, pero a su alrededor hay más personas de las que alcanzo a contar. Menos mal que llevo tiempo de sobra, si no…

¡Ya! ¡Ya por fin avanzamos! Bueno, aquí voy: Rodillas flexionadas, un pie a considerable distancia del otro, mochila asegurada… ¡Metro Auditorio! ¡Puerta abierta! “This is Sparta!” ¡Soy libre, soy libre…! ¡Diablos! Ahora mi bufanda se quedó en el vagón. Ah, no, el chico que viene atrás la rescató. ¡Muchas gracias! Bueno, si no quieres no sonrías. Es más, finge que no existo. Eso me saco por intentar ser amable.

En fin… ¡qué fácil fue librar ese mar de gente frente a la puerta! Creo que mi breve carrera en el futbol americano ayudó. Bueno, eso y mi estatura. Si fuera más alta no tendría tantas ventajas. Muy bien, suficiente. Me aproximo a la salida… Aunque no estoy muy segura de que sea la indicada. Doy un par de vueltas con toda discreción, y al final me decido a continuar por ahí.

Vuelve el frío endemoniado. Me pongo el abrigo y mientras subo me doy cuenta de que no hay rastros de luz de día a mi alrededor. Eso me despierta una especie de curiosidad. Todavía tengo unos minutos para vagar. ¿Qué hago? De repente, frente a mí, aparece un montón de edificios gigantescos, iluminados con toda clase de artefactos, desde las potentes lámparas en sus interiores hasta las luces anticolisión de sus antenas.

Camino hacia la izquierda y me encuentro frente a frente con el Auditorio Nacional. Nunca he venido a un concierto en este lugar. Ahora que lo veo con detenimiento,  goza de una singular belleza. Sigo mis instintos y subo las escaleras del recinto con ansias. Cuando estoy en la cima miro a mi alrededor; Es entonces cuando recuerdo por qué amo tanto mi ciudad de origen.


No es la basura, el transporte público o el mar de gente lo que me llama. No, más bien es todo lo que hay debajo, eso que se halla en suelo más profundo que el del metro. Quizá nadie más lo sepa, pero en esa tierra fangosa en la que nos hundimos unos centímetros por año aún vive nuestro pasado, nuestras raíces, nuestras viejas historias. Todas ellas murmuran un canto que sólo los capitalinos sabemos escuchar. Lo descubrimos en todas sus calles, en sus inmensos edificios, entre los autos y sobre las banquetas. Lo develamos incluso en la panza de un convoy Bombardier. Algunos dicen que “la tierra llama”, y cuando los chilangos la escuchamos, corremos a atender su llamado montando una serpiente de color naranja.

La Promesa: Una serie "bien pagá"

Galardonada como “mejor serie” en los Premios SHIFT del año pasado y con diversas nominaciones en los Premios India Catalina, “La promesa”, producción colombiana transmitida en 2013 por Caracol Televisión, llega a las pantallas mexicanas como una de las propuestas más fuertes para el horario nocturno de canal 5 de Televisa. Ésta cuenta la historia de dos colombianas y una mexicana quienes -por medio de engaños- caen en las garras de una red internacional de trata de personas.

El primer capítulo de la serie es estremecedor, pues inicia en un centro nocturno de España donde Ana (Julieth Restrepo), Frida (Aislinn Derbez) y Seleni (Nicole Santamaría) ejercen obligadamente la prostitución. Tras un intento desesperado por huir de sus captores, un dramático flashback lleva al espectador al momento en que fueron enredadas en aquél negocio multimillonario del cual ellas jamás sacan un beneficio. Aquí la historia se parte en tres y vuelve a ser una cuando las protagonistas son llevadas a Panamá.

Conforme avanza, la serie se vuelve un crudo vistazo a la trata de blancas, tema nunca antes abordado en la televisión latinoamericana. Es un acierto de CMO Producciones (cuna de “La promesa”) valerse de un tabú social que al mismo tiempo representa una de las principales problemáticas de países hispanohablantes, pues no sólo añade realismo a la producción, también denuncia la realidad y advierte del peligro a las jóvenes susceptibles a caer en engaños como los que sufren Ana, Frida y Seleni.

Las actuaciones de las protagonistas, que reflejan dolor e ingenuidad, son creíbles y consistentes. Puede que la construcción adecuada de los personajes sea de gran ayuda. También destaca el desempeño de antagonistas como Hamilton (Juan Sebastián Calero), cuya frialdad provoca escalofríos, y ni hablar de la actuación estelar de Jesús Ochoa como “Don Vicente”, que contiene una expresividad muy por encima de lo verbal.

Por desgracia no es posible decir lo mismo de otros actores. Tal es el caso de Brian Moreno (Jorge), que si bien fue nominado a un par de premios por su trabajo, en realidad deja mucho que desear y su interpretación se cae en momentos determinantes de la historia. Ocurre algo similar con Luis Roberto Guzmán (Juan Lucas), que aunque lleva bien su papel de “malvado”, hay instantes en  los que suena y se ve poco creíble.

A pesar del tinte oscuro y la temática punzante de la serie, llama la atención el trabajo de fotografía. Primero que nada, debe decirse que para “La promesa” se utilizaron lentes 4K en las cámaras, equipo común en las producciones cinematográficas, que habla de una considerable apuesta económica por parte de CMO. Las tomas panorámicas de los lugares donde se desarrolla la historia (con locaciones en México, Colombia, Panamá y España) son de colores contrastantes y bien definidos.

Otro de los elementos más destacables de esta serie es la banda sonora. “La bien pagá”, interpretada por Elsa Rovayo  La Shica, destaca no sólo por su ritmo pegajoso, también por la letra, que de manera conveniente resume el contenido de la producción televisiva en una metáfora. Las piezas musicales fueron bien seleccionadas para complementar los momentos más intensos de la trama. Entre los artistas que suenan en ella se encuentran Lila Downs, César López y Victoria Sur.



En general, es una serie entretenida y que vale la pena ver desde el primer y hasta el último capítulo, pues aunque la temática es bastante densa, el ritmo jamás decae. Quizá hay casos particulares donde las cosas se salen de lo realista, pero se puede confiar que esos pequeños defectos ayudarán a consolidar la historia conforme avanza. “La promesa” es justo eso: una promesa de contenido de calidad en la televisión latinoamericana, que con el tiempo –y sus respectivas recompensas– se volverá muy “bien pagá”.

Al community manager le dieron "crunch"

El community management es una estrategia mercadológica que nació a raíz del auge de las redes sociales en el mundo entero. Como toda táctica, tiene sus reglas y limitantes, cosas que al parecer los community managers (CM) de Nestlé México no han entendido todavía. Hace poco más de una semana, el encargado de la cuenta de Twitter de la barra de chocolate Crunch lanzó el tuit “A los de Ayotzinapa les dieron crunch”, y no sólo indignó a la comunidad cibernética mundial, también puso en duda su propia capacidad para trabajar adecuadamente.

Tras la reacción de los usuarios de Twitter y la viralización del caso, la empresa se disculpó dentro de un nuevo tuit en el que decían que su cuenta había sido “vulnerada”. De todas las formas en que pudieron salir del paso, escogieron la menos creíble. Incluso han intentado darle seriedad a esta versión con la apertura de una averiguación previa para descubrir al culpable de tan vergonzosa situación.

Es muy bien sabido entre los CMs que para garantizar la presencia de una marca en los temas del momento de Twitter es necesario relacionar sus publicaciones con alguna noticia popular o con un hashtag en boga. Seguramente eso intentó el administrador de la cuenta de Crunch para llamar la atención y formar parte de la convivencia en torno al tema: Gigantesco error que –sin duda alguna– le costó el empleo.

Ese mismo fin de semana, la cadena de pizzerías 50 Friends, sucursal Reforma, publicó en Twitter mensajes ofensivos en torno a los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa y las acciones de protesta encabezadas por sus familiares, estudiantes y población en general. El impacto de ello en redes sociales se dejó ver pronto, y la empresa se disculpó al adjudicar el error a su gerente y a un cajero, que de acuerdo a sus declaraciones, fueron despedidos inmediatamente. Resulta igual de indignante y, sin embargo, 50 Friends terminó con mucha mayor credibilidad que Crunch.

Cabe destacar que no es la primera vez que suceden este tipo de cosas en internet. En agosto de 2012, el CM de Saba pidió a sus seguidoras subir una foto con sus tampones, sólo para ser considerado como algo “vulgar” de su parte. El año pasado, el banco JPMorgan Chase & Co. ofreció que su director respondiera las dudas de los usuarios de Twitter sin pensar en que les lloverían críticas por su papel en la crisis financiera. Algo parecido ocurrió con Epicurious, restaurante de Estados Unidos, tras los atentados en el maratón de Boston: Se ganaron el desprecio de la comunidad cibernética con tuits como "Boston, nuestros corazones están con ustedes. Este es un tazón de desayuno energético que todos podemos usar para comenzar hoy" y "En honor de Boston y Nueva Inglaterra, le sugerimos: bollos de arándanos de grano entero". No aprender de tales incidentes es una falta de percepción y de memoria reprobables cuando representas a una multinacional de la talla de Nestlé.



Aunque la mercadotecnia en redes sociales sigue en pañales, un CM debe estar consciente de todo lo anterior y pensar en ello cada vez que se dispone a manejar la cuenta de la empresa para la que trabaja. Quizá la persona detrás del Twitter de Crunch pensó, como en muchas ocasiones, que el humor negro mexicano tendría buenos efectos en la red. Para su desgracia, México no se ríe de Ayotzinapa, así como tampoco se mofa de los sucesos de Tlatelolco en 1968. El community management no sólo implica responder mensajes y publicar imágenes en Twitter o Facebook, también exige sensibilidad y raciocinio para no tocar las fibras más sensibles de una sociedad como la mexicana, que vive en constante tensión tras lo ocurrido con 43 guerrerenses cuyo paradero continúa siendo un misterio.

26 mar 2015

Brütal Legend: videojuego de culto


En el fantástico mundo del heavy metal hay mucho material que ya es considerado de culto: Está, por ejemplo, el Power Metal de Pantera, que está muy lejos del groove característico de la banda pero como álbum relata y consolida sus inicios. También hay películas que se consideran reliquias en este ambiente, como sucede con Begotten, aunque todavía me pregunto de qué se trata exactamente y por qué nos gusta tanto. Y no puedo dejar de lado videojuegos de culto, ya dentro del género existe una leyenda brutal: Su nombre es Brütal Legend.

Este videojuego vio la luz en el año 2009 después de 15 años de gestación, con el prestigiado Tim Schafer (creador de Psychonauts) como padre y la desarrolladora Double Fine como madre. Electronic Arts (EA) tuvo el honor de ser la madrina (¡la distribuidora, pues!) luego de que Activision rechazara el proyecto al fusionarse con Vivendi Games. Este hack and slash tiene como protagonista a Eddie Riggs, un excelente roadie (o “pipa”), que a raíz de un accidente es transportado al pasado, donde los seres humanos han sido esclavizados por Doviculus, emperador de los demonios (si esto no les suela lo suficientemente merol, esperen a saber un poco más).

Pronto Eddie se convierte en el organizador de la resistencia que tiene como objetivo liberar a los humanos y transmitir los conocimientos que dejaron los antiguos titanes, creadores del heavy metal. ¿Fabuloso, verdad? Se pone mejor: Las armas principales de Riggs son The Separator, un hacha que es casi de su tamaño, y Clementine, que pasa de ser una simple guitarra a hacer temblar, incendiar y hasta electrocutar a los adversarios del roadie.

Los personajes también son un deleite para cualquier metalero: Lars y Lita Halford (líderes de la resistencia), Ophelia (la primera aliada de Eddie), y Mangus (el ingeniero local), no son otra cosa que personajes entrañables, complejos pero fáciles de querer. ¡Y eso no es todo! Schafer logró que las leyendas Lemmy Kilmister, Ozzy Osbourne y Rob Halford prestaran sus voces (y parte de su aspecto) para dar vida al Kill Master, al Guardián del Metal y al General Lyonwhite, respectivamente. ¿Algo más? La voz de Eddie Riggs es nada menos que la de Jack Black, famoso comediante y vocalista de Tenacious D.

Ahora que saben lo mínimo necesario para amar este juego, me gustaría que pensaran en una sola razón para que no tuviera éxito. Reflexionen un rato… ¿Lo tienen? ¡Exacto! Hace mucho tiempo que el heavy metal no está de moda. A Schafer incluso le llegaron sugerencias para cambiar la línea musical por hip hop o por country (no, no estoy jugando y sí, ¿qué carajo le pasa a este mundo?). EA temía que las ventas se fueran a pique, pues tan sólo el desarrollo de Brütal Legend costó alrededor de 25 millones de dólares; Lo impresionante fue que, únicamente en su año de lanzamiento, el juego vendió 224 mil 976 unidades para Xbox y 1243 mil 734 unidades para PlayStation3.

Double Fine saboreó el éxito y se llenó tanto de entusiasmo, que tras el visto bueno de su distribuidora se pusieron a trabajar en una prometedora secuela. Era lo mejor que les podía haber pasado y, sin embargo, EA canceló la producción al poco tiempo. El tiempo y el dinero que se invirtieron en ella eran vitales para Double Fine, y como consecuencia casi se van a la quiebra. Apenas pudieron recuperarse de semejante golpe.

¡Ya sé, ya sé! Normalmente no cuento historias felices, no me lo tienen que decir. Pero no les he platicado todo esto por nada. Si a estas alturas del partido les hablo de Brütal Legend es porque todavía hay esperanzas: En 2013 se lanzó una versión del juego para PC, y entonces se volvió a tocar el tema de la secuela con Tim Schafer. Él dijo, gustoso, que le encantaría volver al universo de Eddie y que sabe con certeza que a Jack Black también. Sólo hay un problemita. El mismo de siempre: El dinero (insertar la más jugosa variedad de insultos contra el capitalismo aquí).

Pero nada de eso quiere decir que no podamos ayudar a Schafer a traernos más historias épicas sobre metal y roadies. Comprar el videojuego sería un buen comienzo. Ya es difícil de conseguir y más en México, pero siempre se puede ordenar vía internet. Después de ello, asediar a Double Fine: no pedir, ¡exigir la secuela! Y si EA va a seguir poniéndose sus moños, eso nos tendrá sin cuidado. Mientras el público pida, distribuidoras no faltarán (guiño, escupitajo, mano cornuta).


Tampoco vayan a decir que es un comercial, por favor. Es sólo que si entre fanáticos del metal no nos apoyamos, ¿quién lo hará? No se trata de expandir el movimiento o hacer una tendencia masiva de nuestro estilo de vida; se trata de tener más opciones en la industria de los videojuegos, algo que además de entretenernos nos haga sentir como en casa, matando demonios y peleando contra glammers mientras suena Brocas Helm, Dethklok o Judas Priest. ¡Mientras haya metal, hay esperanza! No dejemos que la leyenda brutal muera… Al menos no sin dar batalla.

19 mar 2015

Slap! Primera entrega: Del sexismo y otros méndigos males en la escena


De entre el humo de cigarro y un divertido solo de bajo interpretado por Les Claypool emerge una columna pequeña, con la mata desordenada y las costillas molidas por el pogo: Slap!, que fuera un programa de radio en línea especializado en rock y heavy metal, hoy se transforma en una columna que seguirá la misma línea de opinión seria y objetiva (ajá, ¿y tu nieve?). Quien escribe estas líneas los saluda con amplio respeto y cierta timidez; He venido a hablarles de esto porque mi trabajo en radio, mi incursión en las artes escénicas y las horas de debate en foros y páginas de heavy me lo permiten.

Y es precisamente de este ambiente de perdición del que les quiero hablar hoy. Ya suficiente hemos escuchado de nuestros padres cuando nos vamos al toquín del sábado en la noche: “¿A qué vas? ¡Pura cerveza y música del diablo!” (Claro que por eso vamos, pero por favor nadie se los diga). Pero eso no es todo: Cuando eres mujer los cuestionamientos se triplican, en especial si estás en una banda y van a presentarse en algún bar. En lo personal, solía persuadir a mis padres argumentando que los fanáticos de este tipo de música somos “una hermandad, y entre nosotros nos cuidamos la espalda”.

Desgraciadamente esto no siempre es verdad, y menos si eres del sexo femenino. Por mucho que la comunidad rocanrolera se precie de ser tolerante, las mujeres siguen siendo vistas como un objeto (ya sea en forma de groupies, de cantantes o bandas femeniles que se exhiben para que los varones escojan cuál se quieren llevar a la cama… ¡al baño del bar, pues!), como el relleno de toda buena fiesta.

Vaya, esto resulta mucho más evidente si revisamos la historia de las bandas de metal integradas exclusivamente por mujeres. El ejemplo más claro recae en Girlschool, banda inglesa encabezada por Enid Williams, del mismo género que Mötorhead y que incluso colaboró con ellos en diversas ocasiones. Su música es despreciada por ciertos sectores de fanáticos (cuando deberían aceptar que hay canciones de Mötorhead que les salen mejor a ellas), y ya que terminan con esa cantaleta, salen con que se hicieron famosas sólo porque “le hacían el favor” a la banda de Lemmy Kilmister.

Ocurrió lo mismo con las Mystica Girls en México, aunque no debemos olvidar que el concepto de las bandas femeniles en este país está manchado por el fenómeno Ultrasónicas (que no son [demasiado] malas, pero se convirtieron en el estereotipo de cualquier grupo de féminas que deseen hacer música), y el contenido de sus letras es lo que todo mundo espera de bandas como Las Wuanderbra. De la sociedad en general no me sorprendería, pero da vergüenza escuchar al metalero promedio decir estas barrabasadas.

Caray, estas cosas suceden incluso en las altas esferas de la industria musical heavy. Como seguramente saben, Angela Gossow, quien por años fuera vocalista de Arch Enemy (y que en su momento nadie la creyó capaz de desarrollar un gutural tan potente como el de un hombre), dejó las filas de la banda para dedicarse plenamente a representarla (con todo lo que eso implica). Tras una búsqueda extenuante por parte de la propia Gossow, se escogió a Alissa White-Gluz, (ex The Agonist) para encabezar la banda creada por los Amott. 

Contrario a lo predecible y rebasando todas las expectativas (sí, como los clásicos mensajes de odio que recibía Anette Olzon recién llegada a Nightwish), muchísimas personas en redes sociales se fueron contra White-Gluz e hicieron gala de los insultos más horrendos que pudieron teclear, bajo la suposición (porque claro, la mayoría ni siquiera está al pendiente de la banda hasta que estas cosas pasan) de que ella intentaba superar a la Gossow. ¿Lo peor de todo? Más del 70 por ciento de los comentarios soeces provenían de otras mujeres.

En serio, ¿ahora con qué cara le digo a mis padres que los rocanroleros no somos iguales que los demás? Nos quejamos de que los humanos promedio estereotipan o desconocen a la mujer metalera, skate, gótica o doomer, pero lo primero que hacemos es irnos contra ellas aunque estemos “de su lado” (sí, suena igual de idiota que como es). Ya, a calzón quitado: O cambiamos de verdad, o mejor dejamos de alardear (mucha tolerancia, mucho respeto, mucha hermandad, pero a la hora de los trancazos nos convertimos en lo que tanto repudiamos).

26 jun 2014

Disturbed, suicidio y análisis - Inside the Fire

¡Saludos! La Casa de la Bestia regresa a las andadas (ahora que tengo vacaciones de la universidad, jejeje) y en esta ocasión quiero compartir con ustedes un análisis de discurso que hice para la materia de Investigación en Comunicación III con el profesor Daniel Lara Sánchez. Este trabajo es de los que más he disfrutado, ya que el discurso que analicé es la canción Inside the Fire de Disturbed, una de mis bandas preferidas. Espero que les agrade ya que además de exponer su estructura, deseo recomendarles plenamente el trabajo de esta banda que, a mi parecer, no es valorada como debería. Adjunto a continuación el link del videoclip oficial de la canción para quienes la desconozcan o gusten escucharla.





Contexto

"Inside the Fire" (“Dentro del fuego”) es una canción interpretada por la banda estadounidense de heavy metal Disturbed. Ésta forma parte de su cuarto álbum de estudio, “Indestructible”, y fue lanzada el 25 de mayo de 2008 con la posibilidad de descarga digital. En el mismo mes se lanzó el videoclip oficial de la pieza musical.

David Draiman, el vocalista de la banda, admite que la canción está inspirada en una vivencia propia, en la que su pareja de la adolescencia cometió suicidio. Es por eso que tanto la letra como el videoclip de la canción aluden directamente a esta temática. “Es una canción real y fuerte… Acerca de mí, parado junto al cadáver de mi novia, que acaba de suicidarse, y el Diablo está parado junto a mí, murmurándome al oído que me mate.”

A pesar del contenido agresivo de la canción, el propio Draiman aclara antes del inicio del videoclip que éste describe una situación muy cercana a él e inmediatamente ofrece un número de atención para las personas que están pensando en suicidarse o tienen problemas que los puedan orillar a ello.

Letra

A continuación se incluye la letra en su idioma original (inglés) y una traducción al español que fue cuidada para que no se perdiera el sentido de la canción.
En inglés

Devin
Won't go to heaven
She's just another lost soul,
About to be mine again
Leave her
we will receive her
It is beyond your control
Will you ever meet again?

Devin, one of eleven
Who had been rendered unwhole
As a little child,
she was taken
and then forsaken
you will remember it all
Let it fill your mind again

Devin lies beyond this portal
take the word of one immortal
Give your soul to me
For eternity
release your life
to begin another time with her
End your grief with me
there's another way
release your life
take your place inside the fire with her

Sever, now and forever
you're just another lost soul about to be mine again
see her, you'll never free her
you must surrender it all
If you'd like to meet again

Fire, for your desire
As she begins to turn cold for the final time
you will shiver
till you deliver
you will remember it all
Let it fill your mind again


En español

Devin no irá al paraíso
Ella es solo otra alma perdida
a punto de ser mía de nuevo
Déjala, la recibiremos
Está fuera de tu control
¿Podrás verla de nuevo?

Devin, una de once
Quien ha sido entregada incompleta
como una pequeña niña
fue tomada, y luego abandonada
Lo recordarás todo,
Déjame llenar tu mente de nuevo

Devin yace más allá de este portal
¡Toma la palabra de un inmortal!
Dame tu alma, por la eternidad
Deja tu vida,
¡para empezar otro tiempo con ella!
Acaba tu dolor conmigo, hay otra manera
Arroja tu vida, 
¡toma tu lugar dentro del fuego con ella!

Separado, ahora y por siempre
Eres otra alma perdida
¡para ser mía de nuevo!
Mírala, jamás la liberarás
Debes dejarlo todo
si te gustaría que se volvieran a encontrar

Fuego, por tu deseo
Mientras ella empieza a tornarse fría
para el instante final
Te estremecerás, hasta que entregues [la vida]
Lo recordarás todo,
Déjame llenar tu mente de nuevo



Estructuras básicas

La idea núcleo de esta canción manifiesta al suicidio como algo aceptable desde el punto de vista del Diablo. Para él no se trata más que de una negociación para alcanzar un objeto, que, ante el dolor del protagonista, se convierte en una posibilidad: volver a encontrarse con su amada cometiendo el mismo acto que su amada, para recibir el mismo castigo que ella. Esto se aprecia resumido en la última parte del coro, “Acaba tu dolor conmigo, hay otra manera. Arroja tu vida, ¡toma tu lugar dentro del fuego con ella!”, que es el enunciado decisivo de la canción, puesto que aquí se condensa la intencionalidad del discurso del Diablo.

El emisor pretende que el interlocutor reaccione ante las referencias indirectas de cometer suicidio conforme avanza la canción, hablando primero de que “Devin no irá al paraíso” (con ello supone que el receptor sabe que el suicidio es considerado un pecado en el cristianismo, de donde proviene el personaje del Diablo) y culmina con “Te estremecerás, hasta que entregues [la vida]”, que es la parte del discurso más directa en torno al suicidio. En este caso:

El Diablo utiliza la predicación para resaltar las ventajas que tendría el protagonista al acabar con su vida. Aquí entran la predicación tanto de cualificación como de acción. Es evidente que ésto nos acerca al tema del suicidio de forma distorsionada (al menos para la religión), pues alude a que trae beneficios. Por otro lado, podría tomarse como un sacrificio que hace honor al amor verdadero, aunque no se sabe si el protagonista acepta o no la propuesta.

El grado de referencialidad es bajo, y no sólo permite que se estereotipe a Devin como una chica con depresión, sino que también es posible tildar al protagonista doliente como “débil” y “loco”.

Lo dicho es más que evidente con el discurso poético del Diablo. Sin embargo, y a pesar de que la canción no habla directamente de evitar el suicidio, alude a ello tras representar al mal con la figura del Diablo y al ser humano como el protagonista con la posibilidad de reunirse con su amada fallecida.

Esta composición de Draiman tiene un grado de oposición, pues el personaje se enfrenta a la posibilidad de obrar “mal” (insisto, según la religión) para obtener un beneficio a cambio. Aquí es evidente la confrontación entre el bien y el mal.

Isotópicamente podemos volver a resaltar la redundancia en términos como “suicidio”, “muerte”, “infierno”, e incluso el del propio Diablo, pues a pesar de ser quien conduce el discurso, su nombre jamás es mencionado en la canción.

Análisis narrativo

En “Inside the Fire” la relación entre el sujeto y el objeto es más que evidente: La muerte de Devin y las consecuencias que pueden generar en el protagonista. Se encuentran presentes el eje narrativo del deseo (se entiende que el protagonista amaba a Devin), el eje narrativo del querer (muy indirecto, reflejado en el discurso del Diablo ante el dolor del protagonista) y el eje narrativo del saber (se sabe que el protagonista tiene conocimiento de que suicidarse no es “bueno”).
La muerte de Devin se convierte en un objeto privilegiado, ya que ésta desencadena el discurso del Diablo y la posibilidad de que convenza al protagonista. Desde la perspectiva de Draiman es evidente que el protagonista está entre un programa narrrativo de renuncia (renunciar a la vida a cambio de reunirse con su novia) y uno de desposesión (salvar su alma del infierno, cortando así toda posibilidad de volver a ver a su amada).
El relato
Situaciones

“Inside the Fire” contiene una combinación de los esquemas de situaciones número 5 y 6, pues inicia con una situación inicial de prohibición (del suicidio, naturalmente), se transgrede la prohibición (Devin lo lleva a cabo) y continúa la situación inicial por la tragedia que acarrea (el protagonista es tentado por el Diablo para que cometa el mismo acto).
Personajes
Los tres personajes están sujetos a un papel rígido. Devin es una suicida, víctima de sí misma, el Diablo es la figura representativa del mal por excelencia y el protagonista es un hombre triste que está siendo orillado a tener el mismo fin que Devon. No hay contradicciones en la forma de actuar de ninguno de ellos: El Diablo busca obtener un alma más a toda costa, el protagonista se limita a escuchar y Devin tomó una decisión que no tiene marcha atrás.

Móviles

El móvil de Devin para cometer suicidio es incierto, pero puede intuirse que es hedónico (los suicidas a menudo son egoístas). El móvil del Diablo es evidentemente del mismo tipo y el protagonista no posee uno como tal puesto que no se sabe cómo actúa al final.

Ambientes

El ambiente donde se lleva a cabo la situación es genérico. Podría intercambiarse, el suicidio y el dolor no distinguen clases sociales, sexo o rango de edad. Incluso el nombre de Devin es muy neutral, podría pensarse en este personaje con un sexo distinto, lo mismo con el protagonista e incluso con el Diablo, que tiene diferentes acepciones.

Análisis estilístico

En la letra de la canción son evidentes los siguientes usos del lenguaje:

  • Uso apelativo: Centrado en el perceptor, el Diablo dicta las órdenes que quiere que se cumplan a través de una especie de persuasión que resulta un tanto autoritaria.

  • Uso lúdico: En él se cuidan las palabras para reiterar que Devin cometió suicidio a pesar de que la palabra jamás se menciona dentro de la letra de la canción. También se reitera que el Diablo quiere convencer al protagonista de que cometa lo mismo sin que diga “mátate” directamente.

  • Uso poético: Jamás se manejan cifras o conceptos propios de la problemática social que el suicidio representa, y sin embargo está latente a lo largo de la canción.

Recursos estilísticos
Este éxito de Disturbed se vale de los siguientes recursos:
  • Redundancia. Como se mencionó anteriormente, términos como “suicidio”, “muerte”, “infierno”, e incluso el del propio Diablo, son la base redundante de esta composición musical, a pesar de que no se mencionan directamente.

  • Personalización. A pesar de que el Diablo le está hablando directamente al protagonista, el receptor puede asumir que la personificación del mal le está hablando a él de forma directa.

  • La pregunta. “¿Podrás verla de nuevo?” es la pregunta que enfatiza el hecho de que los enamorados se han separado, y es la que genera una conminación. El Diablo se vale de ella para intentar convencer al protagonista de suicidarse.

  • División. Toda la situación de la canción es una división, pues el hecho doloroso exige una decisión inmediata que se podría explicar con muchas menos palabras y se haría en menos de la mitad de la duración de la canción. 

  • Figuras. La metáfora (“Devin, una de once”) y la antítesis (las palabras del Diablo contra lo aceptado moralmente).

A partir de todo lo anterior se puede concluir que, a pesar de que la canción está “tentando” al receptor a cometer suicidio, en realidad se busca hacer conciencia en torno a éste fenómeno social y se promueve el no cometerlo, aunque no se ofrece una posible solución o una alternativa a él. A través del realce del papel del Diablo en la canción, se rechaza el acto y se juzga directamente a quien lo ha cometido pues queda claro que esas personas están, al igual que Devin, en el infierno.

14 abr 2014

Metalcienta: Parte VI

Pues por fin puedo publicar (benditas vacaciones :D). Por fin les traigo el final de este cuentecillo atascado de referencias metaleras. Ya puedo empezar a escribir algo más :). ¡Felices vacaciones!

Esa mañana Metalcienta despertó temprano, se vistió e intentó abrir la puerta del sótano… Cerrado. No se explicaba por qué su madrastra no había abierto la puerta si tenía que salir para darles de desayunar y ordenar la casa, como todos los días. Se sentó en su cama preguntándose lo que podía hacer cuando de pronto alcanzó a escuchar a Mona gritando y corriendo de un lado para el otro. -¡Ahí viene!- decía la reggaetonera. -¡Ahí viene el príncipe Tyler con sus escoltas!- -¡Rayos!- murmuró Metalcienta, asomándose a la ventana para tratar de ver algo.

El consejero del príncipe ni siquiera tuvo qué tocar la puerta. Doña Eutanasia abrió inmediatamente y les pidió que se sentaran, al tiempo en que les ofrecía un vaso de agua. Nadie lo aceptó. -¡Qué honor que el príncipe Tyler visite nuestro humilde hogar!- dijo Doña Eutanasia, haciendo una reverencia. -No tengo tiempo para formalismos, señora.- dijo Tyler, serio. –El motivo de mi visita es más importante.-

-Dígame entonces, joven príncipe. ¿Qué es lo que le trae aquí?- sonrió ella, tratando de controlar su emoción. -Vengo buscando a la señorita Andrea Llamas. Ella es la vocalista de la banda ganadora de la guerra de bandas de anoche y sus compañeros me dijeron que vive en esta casa.- Doña Eutanasia quedó pasmada por un instante. El príncipe Tyler estaba hablando nada más y nada menos que de su hijastra. ¿Cómo había hecho ella para estar ahí y no ser reconocida? Quizá debió esperar más tiempo después de que sacaran a sus hijas… Pudo haberla ridiculizado ahí. Pero ya era tarde. Tenía qué actuar rápido. -¡Ah claro!- sonrió la malvada mujer. Luego señaló a su hija Mona. -¡Ella es mi hijastra, Andrea Llamas!-

-¿Yo qué?- preguntó Mona. -¡Pero si yo soy tu hija! ¡Me llamo Mona, mamá!- Doña Eutanasia lanzó una mirada fulminante a Mona y la joven reggaetonera se sonrojó, entendiendo que debió seguirle el juego a su madre. -Señora, no estoy aquí para juegos.- dijo el príncipe, molesto. -¡No se ofenda, príncipe Tyler!- dijo ella, haciendo todo lo posible por sonreír. -Sólo era un pequeño chiste. Mi hijastra Andrea es ella.- y después de decir ésto señaló a Judy.

-¡Soy yo, soy yo!- sonrió Judy. -¡Gracias por venir a buscarme, príncipe Tyler!- Tyler miró a su consejero y este dirigió una mirada furiosa a la joven reggaetonera. Luego miró a los ojos al príncipe y apenas un instante después pidieron a los escoltas que trajeran la bota de metal. -Si esta bota de metal te queda, creeré que eres tú.- dijo el príncipe, frunciendo el entrecejo. -¡Claro, claro! ¡Es mi bota!- dijo Judy, tomándola de las manos del consejero y poniéndosela. Entonces se dio cuenta de que algo iba muy mal. La bota no le quedaba. Miró a su alrededor y aguantando el dolor metió su pie a la fuerza hasta que le quedó.

-¿Ves?- dijo Judy al príncipe. -¡Yo soy Andrea!- El príncipe frunció el ceño y le pidió que se pusiera de pie. Esta vez la reggaetonera no soportó y gritó de dolor al tratar de apoyar el pie. Tyler se llevó una mano a la cabeza y esta vez fuera de control, tomó a Doña Eutanasia de los hombros y la alzó, sacudiéndola. -¿Va a dejarme de mentir de una vez por todas, señora?- rugió él, realmente enojado.

-¡Andrea se murió!- dijo Doña Eutanasia. -¡Anoche se murió!- El príncipe iba a lanzarla contra la pared cuando de pronto escuchó unos fuertes golpes y gritos pidiendo auxilio. Tyler dejó a Doña Eutanasia de un lado y corrió a pesar de las lágrimas y los gritos de Mona y de Judy. Al llegar hasta la puerta del sótano sus ojos brillaron al escuchar la voz que pedía ayuda.

-¿Andrea?- preguntó el príncipe. -¡Tyler!- dijo ella, llena de alegría. -¡Voy a sacarte de ahí!- exclamó el príncipe. -¡Aléjate de la puerta!- Esperó unos segundos para que ella hiciera lo que le pedía y tomó vuelo para derribar la barrera que los separaba. En cuanto lo hizo Metalcienta le miró con tremenda admiración, al borde del desmayo.

Sin embargo él la miró con sus bermudas y su playera viejas, y al instante volteó a ver al par de hermanas reggaetoneras y a su madre. Aquella mirada era de desprecio total. -¿Así es como te tienen estas brujas?- preguntó el príncipe a la mujer de sus sueños. -Soy su sirvienta.- respondió Metalcienta, con vergüenza.

-¡Esto sí que es inaudito!- rugió el príncipe. Luego avanzó hasta donde se hallaba Metalcienta y la cargó en sus brazos para sacarla de la casa. La dejó suavemente en su bella motocicleta negra y luego miró a sus escoltas. -¡Guardias!- rugió Tyler. -¡Arresten a este trío de brujas!-
-¿Bajo qué cargos, príncipe Tyler?- preguntó uno de ellos. -¡Bajo el cargo de haberle mentido al príncipe de este reino! ¡Bajo el cargo de vestirse como se visten y escuchar la música que escuchan! ¡Bajo el cargo de jod…!- -¡Entendido, príncipe!- dijo el mismo guardia. Y las órdenes del futuro rey se llevaron a cabo.

Después de esto Los Llamas fueron citados en el palacio para terminar de afinar detalles de la gira que tendrían con los Black Tune. Pocos días antes de que ésta iniciara, Metalcienta y el príncipe Tyler contrajeron matrimonio. La gira duró alrededor de un año y fue un éxito rotundo.

Los Llamas pudieron grabar su primer disco, y después de eso Tyler y Metalcienta disfrutaron de unas vacaciones fabulosas. Todo marchó de maravilla para cada uno… excepto para Doña Eutanasia, Mona y Judy, que fueron forzadas a trabajar como sirvientas en el Palacio Real mientras escuchaban metal todo el día, alternando entre el cumplimiento de los caprichos del no tan amable rey Lemmy y la limpieza de los sanitarios de las más de mil habitaciones con las que contaba el lugar.




Fin… creo.